22.1.09

Buenos días, adiós...

Desperté y me estabas mirando con una cara de extrañeza. Me vestí.
Es hora de irme te dije, y no apartabas tu mirada de mí. Te abracé, te besé en las mejillas y en tu frente, pero tus ojos no dejaban de verme, en ellos vi mi reflejo, me vi viejo y acabado.
Suspiré, es hora de partir, te repetí. ¿No entiendes?, tengo que irme, no me puedo quedar, pero no hubo respuesta tuya. ¿Crees que me castigas así, mostrándome por última vez la belleza de tus ojos grises, con esa mirada?
Pero nada, tan sólo me veías sin parpadear, ni una lágrima, ni una palabra salió de tu alma, era tarde para delicadezas, lo sabía. Pero si tan sólo hubieras comprendido,tenía que hacerlo, guardar tu mirada, tus ojos en un recuerdo y salir y no dejar nada vivo atrás, nada, ni a ti misma. Sólo recuerdos.
Salí, cerré la puerta, nunca más regresé, tu mirada no me lo permite.