7.6.08

Dejarse

Ayer quedé dormido por la tarde.

Me dormí cerca de la ventana, con la cabeza hacia ella.

Con la cortina más o menos corrida.

Y empezó a soplar el aire, y quedé en el entresueño. Ni dormido ni despierto.

Con sueños leves flotando, dejándome participar, con las ideas yendo de un lado a otro.

Y sopló más el aire hasta mover la cortina.

Yo no quería moverme para cerrar la ventana o atrapar la tela.

Y me adormilé un poco más en mi entresueño.

Y la cortina rozó mi cabeza, mi nuca, como una caricia de dedos.

Y, aún sin soñar ni estar despierto, pensé (me vi pensarlo, me sentí pensarlo, me dejé pensarlo) que podría ser ella. Sus dedos, su mano, un cariño pequeño para remendar un poco más la tarde. Eso, si estuviera. No dejé que se volviera sueño.

Luego cerré la ventana.

Y quizá fue ella, pero no lo sé.